Ser conscientes de nuestras limitaciones y puntos fuertes es algo que nos va a ser de gran utilidad a la hora de saber controlar los nervios, ya que así sabremos hasta dónde podemos llegar de forma consciente.

Queramos o no, de vez en cuando habrán  momentos en que los nervios hacen acto de presencia y nos intimidan o, peor, nos paraliza. Por ejemplo, cuando tenemos una entrevista de trabajo o vamos a un examen muy importante, y ahí aparece ese incómodo estado emocional que nos puede jugar una mala pasada si no sabemos mantenerlo a raya.

Cabe destacar que los nervios existen por varias razones más que para asustarnos. Por ejemplo,  son muy útiles para mantenernos despiertos, activos y alerta, gracias a ellos reaccionamos –para bien o para mal– frente a diversas situaciones. Por lo mismo, porque sabemos su importancia, acá te dejamos 5 útiles tips para controlarlos.

Utiliza técnicas de relajación:  Algunas seguro que las conoces, como controlar la respiración o respirar abdominalmente. Si bien se ven fáciles, en la práctica no lo son tanto. Sin embargo, hay otras prácticas más simples como el mindfulness o la meditación. Gracias a ellas además de relajarte, podrás ser  consciente de esos pensamientos que hacen que te pongas nervioso. Sabrás identificarlos.

Piensa positivo: Aunque no lo notes, la tensión hace acto de presencia cuando muchos pensamientos negativos empiezan a pasar por tu mente. Por lo mismo, una forma de erradicarlos es dándoles la vuelta y pensar cosas como que no es el fin del mundo, que todo estará bien y que todo tiene solución, te podrán ayudar.

Prepárate: Los nervios a veces son sinónimo de que sabes que no te encuentras lo suficientemente preparado, y eso solo depende de ti.  Estudia las preguntas que te pueden hacer en esa entrevista de trabajo o lo que te puedan preguntar en la conferencia que vas a dar. Repásalo una y otra vez hasta que estés 100% seguro, y eso te tranquilizará mucho. Eso sí, siempre deja un espacio para la improvisación, ya que sabes que todo puede pasar.

No seas dramático: Como ya mencionamos, en ocasiones nos dejamos llevar por nuestros sentimientos negativos y llenos de miedo que nos instan a ser dramáticos y pensar lo peor.

Para esto hay que tomar determinada perspectiva y empezar a preguntarnos “y si sucede lo peor, ¿qué?” “¿Qué ocurre si saco un cero?” “¿Qué pasa si no me aceptan en el trabajo?” No pasa nada.

Siempre tendrás otra oportunidad para hacer las cosas mejor.

Camina y desconéctate: Puedes hacer algún deporte, o simplemente caminar. Si puede ser por la naturaleza mucho mejor, ya que el contacto con ella nos hace sentir mucho más calmados además de alejarnos del ruido de la ciudad.