A diferencia de lo que imaginas, desencadenar esa exquisita sensación de felicidad y relajo no está relacionado a grandes ostentaciones, inversiones en dinero ni lujos. Al contrario, se basa en pequeños detalles que vives todos los días y que te ayudarán a sentirte increíble. Solo debes indentificarlos para poder repetirlos cuantas veces quieras y así incrementar en tu cerebro la liberación de las hormonas que provocan placer.

Todos los días hay pequeños gestos que te llenan de felicidad y quizás no te has percatado de ellos. Todo está en motivar a tu cerebro para que libere al máximo hormonas como serotonina, endorfina y dopamina. Placer no solo guarda relación con el ámbito sexual, también se puede experimentar sensación de bienestar con otras actividades. Acá te dejamos una lista de algunos ejemplos de esas pequeñas cosas que, sin darte cuenta, te harán caminar por un sendero más feliz y liviano.

Reír a carcajadas

¿Te has dado cuenta de lo bien que te sientes después de haber reído hasta las lágrimas? No importa el motivo, lo que experimentas es que tu cuerpo se relaja, liberas estrés y se sientes mejor contigo mismo. La risa esa una terapia maravillosa y sanadora ¡Úsala!

Irte a la cama después de un día agotador

Si tu día fue estresante y muy intenso, lo mejor que puedes hacer es –literalmente– dejarte caer en la cama. No imaginas la sensación automática de relajo que vas a sentir.

Comer lo que más te gusta

Todos tenemos un placer culpable, algún alimento que no es bueno come todos los días pero date el gusto una vez a la semana. Ese helado de crema, esas papas fritas o lo que sea que te abra el apetito con solo pensarlo, de vez en cuando está perfecto consentirse y gozarás cada mascada.

 

Hacer y recibir cariño

No hay nada mejor que alguien te haga cariño en la cabeza ¡Relajante total! Si es con tu pareja, el cariño y las caricias ayudan a fortalecer los vínculos. Es tan simple, solo extiende tu mano y acaricia.

Caminar descalzo en la arena o el pasto

Cuando te sacas los zapatos y entras en contacto directo con la tierra, tu cuerpo se llena de energía. Es como si volvieras a tu origen más primitivo y eso te conecta con la naturaleza y te relaja mucho.