Al ser rico en ácidos grasos Omega-3,  el aceite de pescado es un ingrediente muy adecuado para cuidar de nuestra salud cardiovascular, combatir la inflamación y mejorar la salud cognitiva y cerebral.

En pocas palabras, el aceite de pescado y el Omega-3 son sinónimo de vitalidad y salud. La popularidad de este nutriente está en aumento gracias a su sinfín de beneficios que aporta a la salud del organismo en general.

La clave del Omega 3, se encuentra en sus aceites esenciales EPA y DHA presente en los pescados grasos, por eso se advierte que son los Omega 3 de fuente marina los que aportan el mayor beneficio a nuestra salud.

Si a través de nuestra dieta, no obtenemos los niveles que se requieren de EPA y DHA necesarios, lo recomendable es recurrir a  suplementos de Omega 3 para complementar nuestra alimentación y así obtener las dosis que entrega los beneficios para nuestra salud.

A la hora de elegir un suplemento, se deben considerar tres aspectos claves:

a) Que sea de alta pureza: destilado y refinado molecularmente para obtener un aceite libre de mercurio y metales pesados. Si no tiene certificado de pureza, lo recomendable es no consumirlo

b) Concentración de los ácidos esenciales EPA y DHA, que son los ácidos con beneficio para la salud.   Un Omega 3 con bajos niveles de concentración, tiene mínima efectividad.

c) Asegurar que la fuente de origen sea 100% pescado graso que es el que garantiza las altas dosis de EPA y DHA que se requiere. Hay otras fuentes marinas que entregan EPA y DHA pero en baja cantidad, por ejemplo el Krill o fosfolípidos,  por lo tanto se requeriría consumir grandes cantidades  para llegar a los niveles requeridos lo que es muy poco eficiente y costoso.

El producto debe tener además certificación IFOS 5 estrellas, una certificación independiente que acredita la calidad del suplemento en cuanto a pureza, concentración y elaboración.

Los Beneficios de consumir altas dosis de EPA y DHA:

Favorece a los niños:  Durante la infancia organismo se encuentra en proceso de desarrollo y crecimiento intenso. Al consumir aceite de pescado, principalmente DHA, estaremos ayudando a fortalecer su sistema nervioso central.

Protege al cerebro:  No solo los niños se favorecen del aceite de pescado graso DHA a nivel cognitivo. Cualquier persona, sin importar la edad, puede y debería ingerirlo con regularidad, ya que consumo protege al cerebro.

Propiedades desinflamatorias:  Favorece los procesos de desinflamación en el organismo y ayuda a reducir la rigidez en las articulaciones. No obstante, cabe recordar que el tratamiento a base de aceite de pescado graso no arroja resultados inmediatos y es un proceso progresivo.

Corazón contento:  Uno de los beneficios más relevantes a nivel cardiovascular es que puede ayudar en la reducción de la presión arterial. Asimismo, los componentes  del aceite de pescado graso, EPA, se encargan de limpiar las arterias, y ayudan a eliminar las placas y el exceso de grasa.