Cuando llega el calor, también llegan las vacaciones, y aunque no te tomes días libres, igual el ritmo de vida cambia. Lo mismo pasas con las costumbres alimenticias. Para que no te perjudique conoce consejos para cuidar lo que comes en ese periodo del año.

Como regla de oro, es fundamental no cambiar la estructura de la dieta por más que sea verano: tanto en alimentos como en horarios. Por las altas temperaturas, lo recomendable beber una mayor cantidad de líquido, y priorizar el consumo de alimentos frescos, en particular verduras y frutas, ya que son ricas en agua, vitaminas y minerales, y sirven para rehidratarse.

Consejos:

  • Si tienes más tiempo, aprovecha de desayunar mejor: Tras un ayuno de unas 10 horas por haber estado durmiendo, tu cuerpo necesita energía. Cuando no estás de vacaciones, con el estrés del trabajo y el apuro, muchas personas se limitan a tomar un café y una tostada. En verano, como nada te apurará, puedes aprovechar de disfrutar un buen desayuno, con frutas, lácteos, algunas cosas saladas y cualquier cosa que te pueda gustar que sea saludable y nutritiva.
  • Aunque no tengas hambre, tienes que comer: En verano el apetito decae por el calor, razón por la cual incluso varias personas adelgazan durante esa época, porque esa menor ingesta de alimentos se combina con una mayor actividad física. Sin embargo, aunque no apetezca, hay que comer. Puedes optar por comida fría contundente, y combinar tu ensalada con arroz o pasta  para dar más consistencia a tus platos.
  • Cuida los horarios: Está muy bien disfrutar del verano y no tener que respetar unos horarios al pie de la letra, pero pese a eso no debes saltarte comidas, ni puedes estar muchas horas sin comer. Como ya mencionamos, en verano suele haber más actividad física, así que tendrás que intentar mantener un control de los horarios, para evitar incidentes como la fatiga.
  • No abuses de helados y bebidas gaseosas: Evidentemente, cuando pega el calor el cuerpo pide algo refrescante y acudimos a helados y gaseosas, las que en pequeñas cantidades no hacen mal. Sin embargo, recuerda que para hidratarse, no hay nada mejor que el agua.