Mantenerse en forma va más allá de lo físico, también involucra la mente y el alma. Entre el trabajo, el estrés, las diversas exigencias y la vida social, es fácil caer en excesos y descuidos que nos hacen olvidar el equilibrio que deberíamos mantener para tener una vida saludable en cuerpo y mente.

Muévete: Hacer ejercicio no debe ser necesariamente sinónimo de matarte en el gimnasio, basta con caminar 30 minutos diarios.  Es recomendable enfocarte en rutinas cardiovasculares como caminata o baile y combinar con un entrenamiento de fuerza dos veces a la semana.

Come 5 veces al día: Puede sonar demasiado pero es la cantidad ideal para que a tu cuerpo no le falte energía durante el día. Usualmente comemos solo 3 veces al día, pero hacerlo 2 o 3 veces más e incluir colaciones ligeras y sanas entre medio acelera nuestro metabolismo y evita que se acumule grasa.

No comas después de las 6 de la tarde: Cuando comes tarde no importa tanto la hora sino cantidad y la calidad del alimento que consumes. Entre más tarde comas y en cantidades grandes, solo conseguirás que las calorías que consumiste durante el día no se quemen antes de irte a dormir. Come ligero y ojalá antes de las 6 de la tarde.

Toma mucha agua: Una hidratación correcta asegura el buen funcionamiento del cuerpo. Cuando tomas agua ayudas a tus riñones a eliminar los nutrientes incensarios y mantiene tus músculos en buen estado. Si no te gusta tomar agua pura, siempre puedes recurrir a infusiones o jugos naturales para que no sea aburrido.

Chao estrés: Es sorprendente lo mal que hace el estrés en nuestro organismo por culpa del cortisol, sustancia que provoca hinchazón y mal ánimo. Maneja la angustia y el estrés con terapias alternativas o disciplinas como el yoga o la meditación, que te ayuden a aislar esas emociones y centrarte en los sentimientos positivos.