Una de las cosas más difíciles que ocurren cuando llega el caluroso verano, es la dificultad para conciliar el sueño. Para que el descanso sea reparador es fundamental que nos hidratemos correctamente y que evitemos las cenas muy pesadas, entre otros consejos que acá te entregamos.

Amamos el verano por todo lo que implica: sol, playa, piscina, relajo, descanso, calor, panoramas, bronceado, y más, Sin embargo, cuando cae la noche es el gran problema ya que conciliar el sueño es casi imposible y muy incómodo. La buena noticia es que hay soluciones para poder dormir, y bien.

Intentar dormir con más de 25º no es agradable, para nada. Cuando la temperatura es muy alta además afecta nuestro ritmo biológico y, por ende, cambia la estructura normal del sueño. Frente a eso, hay algunos hábitos que podemos poner en práctica a la hora de ir a la cama y que nos ayudarán a dormir mejor.

Toma agua: Ya esto es ley: “Beber 2 litros de agua por día”, y es que los beneficios son múltiples. Sin embargo, en días de altas temperaturas puedes romper la regla y beber un poco más de agua, ya que vas a transpirar más y, por ende, deshidratare con más rapidez.  Básicamente, si estás “humectado” por dentro y no sientes sed es probable que duermas mejor. De todos modos, siempre es recomendable que dejes en tu velador un vaso de agua para beber si despiertas en la noche.

Mantén fresca la habitación: No nos referimos a que sea un frigorífico, basta con que hayan menos de 26º al interior de la pieza. Si no tienes aire acondicionado, puedes tener un ventilador y poner un recipiente con cubos de hielo al frente. También te aconsejamos que durante el día no abras las persianas y las ventanas ,y que solo lo hagas en la madrugada o primeras horas de la mañana cuando afuera esté más fresco.

Cena ligero: Es cierto que ya en el verano comemos menos y más liviano, esto porque las comidas calientes quedan atrás y se lucen las ensaladas de frutas y sopas frías. Sin embargo, no olvides que lo que comes influye en tu calidad de sueño. Antes de dormir elige frutas frescas, yogures, helados, jugos y batidos. Adiós a las comidas pesadas y calóricas o condimentadas.

No hagas deporte tan tarde: En el verano se aconseja que, al menos, pasen de 3 a 4 horas después de hacer deporte para ir a dormir. Existe la creencia de que el deporte nos ayuda a conciliar el sueño pero, en realidad, causa excitación en el organismo. Por lo tanto, estamos cansados físicamente pero no podemos dormir porque anímicamente estamos activados.

Duerme con ropa ligera: Elige un pijama liviano y ojalá de algodón para que no te haga transpirar tanto.  También presta atención a las sábanas y almohadas, porque en muchos casos generan calor o nos hacen transpirar aún más. Incluso, hay muchos colchones que tienen un lado especial para el verano por lo mismo, averigua si tienes uno de esos para darlo vuelta. No es recomendable mojar la ropa antes de dormir, ya que podrías enfermarte por la humedad.

 

Apaga todas las luces y aparatos:  Esto no solo reduce la temperatura de la habitación, sino que también ayuda a relajarnos para que durmamos mejor. Los aparatos electrónicos tampoco deben estar en modo de espera o standby, ya que siguen emanando calor y gastando energía. Todo debe estar apagadísimo.