La música es fundamentan en nuestras vidas, nos acompaña en los mejores y en los peores momentos, estimula nuestro cerebro, nos trae recuerdos y nos hace revivir momentos, lugares y sentimientos. La música es tan poderosa que es capaz de hacernos subir el ánimo, y además intensifica nuestra concentración, atención, foco y mejora las percepciones.

¿Cómo impacta en nuestro cerebro la música?

Antes de nacer, cuando se está en el periodo de gestación, los fetos son capaces de escuchar música y de responder a esos estímulos. Para los bebés la música suave es una excelente herramienta de relajación e incluso en bebés prematuras el escuchar el latido de la madre los tranquiliza, y los ayuda a dormir cuando no pueden.

Al igual que la comida, la música provoca una sensación sumamente placentera, ya que libera dopamina en nuestro cerebro y responde a estímulos que obedecen al circuito límbico, conformado por estructuras cerebrales que ejecutan respuestas vitales ante estímulos emocionales.

La música es de mucha utilidad para tratar trastornos cerebrales y lesiones con dificultades del habla, por ejemplo. Además, impulsa la distribución de sustancias químicas que pueden potenciar el aumento de los estados de ánimo positivos.

Sin ir más lejos, todo lo que hacemos a diario responde a diferentes zonas del cerebro que se ven activas y, en el caso de la música, se puede dividir así:

  • Ritmo: Corteza frontal izquierda, corteza parietal izquierda, cerebelo derecho.
  • Tono: Corteza pre frontal, cerebelo, lóbulo temporal.
  • Letra: Área de de Wemicke, Área de Broca, Corteza motora, Corteza Visual y las zonas correspondientes a las respuestas emocionales.

Así es como la música despierta a casi todo el cerebro y, no por nada muchos de los genios más importantes como el mismo Einstein tenían una fuerte pasión por ella.