No cabe duda que la alimentación juega un papel fundamental en nuestra vida diaria, ya que a través de ella aportamos nutrientes a nuestro organismo y obtenemos la energía necesaria para nuestras tareas y actividades. Pero, ¿qué ocurre con nuestro cerebro? Por si no sabías, existen alimentos más beneficiosos que otros para su funcionamiento.

Berenjena: Su alto contenido en antioxidantes llamados antocianinas ayuda a prevenir la pérdida de memoria. Una porción de 200 gramos de berenjena (alrededor de dos tazas si la cortas en cubos) puede aportar 1.500 miligramos de antocianinas, que es una concentración bastante alta.

Cacao: Los principales beneficios que se asocian al cacao se relacionan con mejorar el estado del ánimo, debido a la liberación de endorfinas, y que ayuda a nuestro sistema cardiovascular gracias a que es muy rico en antioxidantes. La recomendación es la de consumir un cacao que sea, como mínimo, de un 70% de pureza para garantizar esos beneficios.

Verduras: Las verduras como el brócoli, la coliflor y el repollo son ricas en compuestos que contienen azufre, lo que puede ayudar a proteger el cerebro del estrés oxidativo diario. El brócoli sobre todo es una fuente de vitamina C, antioxidante que es vital para el cerebro, y beta-caroteno.

Arándanos: Los polifenoles son un tipo de antioxidante que se encuentra en los frutos de colores brillantes como las bayas y los arándanos, pueden mejorar las capacidades de memoria y retrasar  el daño causado por las toxinas llamadas radicales libres.

Pescados grasos: Contienen los ácidos grasos Omega-3, EPA Y DHA que son necesarios para la función óptima del cerebro. Estos ácidos grasos poliinsaturados son el componente esencial en la estructura del cerebro. Por todo ello juegan un papel primordial en la función cerebral mejorando la atención y el aprendizaje, la salud cognitiva y el soporte de la memoria.  Para obtener los niveles de EPA y DHA necesarios, se requiere el consumo de pescado al menos 3 veces por semana. Dado que muchas veces nuestro consumo  no alcanza esos niveles, se hace necesario recurrir a la suplementación. Cuando se  decide utilizar la  suplementación de Omega 3, se debe elegir siempre la mejor opción, informándose previamente de la cantidad de EPA y DHA que contienen las cápsulas, su pureza y la procedencia o método de extracción.

Nueces: Son ricas en compuestos potencialmente protectores del cerebro como la vitamina E, ácido fólico, ácidos grasos Omega-3 y antioxidantes.

Té verde: Contiene una clase de antioxidantes llamados catequinas que pueden ayudar a prevenir el deterioro cognitivo. También contiene un compuesto llamado teanina, que ayuda a reducir la ansiedad y promover una relajada vigilia estimulando la actividad de las ondas cerebrales alfa.