Los Omega-3, son ácidos grasos esenciales de gran importancia para nuestra salud, en ellos se encuentran el ácido alfalinolenico ALA y producto de la metabolización de éste están el: ácido eicosapentaenoico EPA y el docosahexaenoico DHA, que serían los de mayor importancia.

-El ALA se encuentra principalmente en alimentos vegetales (frutos secos,lino, aceite de lino, semillas de calabaza, chía etc.)

-Los EPA y DHA se encuentran principalmente en los pescados azules como el salmón, atún, truchas, sardinas, arenques y también algas marinas.

Es importante saber que desde los ALA (presente en vegetales), se obtiene muy poca cantidad de EPA Y DHA. Solo un 10 % del consumo de ALA llega a transformarse en EPA y mucho menos en DHA.

El DHA es el ácido graso más escaso en nuestra alimentación diaria y es el que más beneficios tiene a nivel del tejido cerebral, conformado en mayoría por lípidos. Entrega a las neuronas la capacidad de hacer sinapsis y facilita la transmisión del impulso nervioso entre una y otra para que se comuniquen.

En el caso de niños y adolescentes, cuando están en pleno crecimiento y desarrollo, el DHA es fundamental dentro de ese proceso. Los ayuda a formar conexiones nerviosas en el cerebro, fundamental para el desarrollo cognitivo y mejora el rendimiento académico. En los más chicos, hay estudios que comprueban que entre más rica es su dieta en DHA, mejor conducta y atención tienen en clases.

La Universidad de Oxford publicó hace tiempo atrás un estudio llamado DOLAB, donde le dieron a un grupo de estudiantes escolares una dieta alta en DHA, que incluía suplementos de Omega-3 y se evaluó su posterior rendimiento. Como resultado, los niños con peores notas y falta de atención mejoraron considerablemente en un corto periodo de solo 12 semanas (que fue lo que duró el estudio).

Como dijimos anteriormente, para consumir DHA se requiere de consumo de pescado, ya que el DHA en vegetales está en presente en muy baja proporción.

El problema es que nuestra dieta  suele ser pobre en pescado. Sin ir más lejos el requerimiento establecido por la OMS es de 160 mg. por día, del que se estima alcanzamos en los países de Latinoamérica apenas el 30%. Es por esto que cuando a través de la dieta se hace insuficiente, debemos complementar con la ingesta de buenos suplementos Omega-3 para que niños y adolescentes puedan gozar los beneficios del DHA, sin depender solo de la alimentación.

El elegir un suplemento Omega 3, es central tener en cuenta dos aspectos claves:

  1. Que sea de alta pureza: destilado y refinado molecularmente para obtener un aceite libre de mercurio y metales pesados. Si no tiene certificado de pureza, lo recomendable es no consumirlo
  2. .

  3. Concentración de los ácidos esenciales EPA y DHA, que son los ácidos con beneficio para la salud.  Un Omega 3 con bajos niveles de concentración de EPA y/o DHA, tiene mínima efectividad.   Asegúrate siempre de consumir un suplemento con 60% de concentración.

Para garantizar la pureza y concentración, el producto debe tener certificación IFOS 5 estrellas, una certificación independiente que acredita la calidad del suplemento en cuanto a pureza, concentración y elaboración.

Por otro lado, es importante que al comparar el precio de un suplemento de Omega 3, se debe considerar su concentración de ácidos grasos y pureza. El mito de conveniencia al obtener más cápsulas en un gran envase, resulta ser falso, al tratarse muchas veces de productos que tienen muy baja concentración de EPA y DHA; y no cuentan con certificación de pureza teniendo efectos insignificantes o negativos en la salud.

Solo de esta forma estás garantizando que tus hijos consumen un Omega 3 seguro y que tendrá los beneficios que se buscan.