Hacer deporte en la mañana tiene varias ventajas: no estás cansado, no corta tu jornada y comienzas el día con más energía. Sin embargo, además de esos beneficios también tiene varios otros para tu cuerpo y mente que te podrían convencer de salir a entrenar cuando la ciudad recién está despertando.

Hacer deporte, sobre todo en invierno, es un desafío constante, ya que requiere voluntad, tiempo y constancia para ver resultados. Actualmente, es frecuente que se deje de lado debido a factores como el trabajo, la familia o la vida social. Los gimnasios sin embargo, se han adecuado a eso y sus horarios son extendidos, desde muy temprano hasta cerca de las 11 de la noche o, incluso, algunos funcionan las 24 horas del día.

Cuando entrenas en la mañana comenzarás tu jornada más activo, animado y funcional. No es necesario matarte haciendo ejercicio una hora, basta con 30 minutos para darle a tu cuerpo una inyección de energía que dure todo el día. Además de eso, entrenar durante la mañana ayuda a ajustar los ritmos biológicos. El cuerpo con el tiempo se acostumbra, y asume que siempre habrá actividad física al comienzo, de esta forma tu metabolismo se va a activar incluso antes de levantarte.

También ayuda a regular el apetito y la ansiedad, lo que contribuye a un mayor control del peso. Tu salud cardiovascular se verá muy favorecida con este hábito, además tonificarás tu cuerpo, estarás de mejor humor y tu estado de ánimo será bueno. Por último, tu calidad de sueño será de mejor calidad, tu autoestima subirá y aumentarás tu tolerancia al estrés.