Cuando estamos en la ciudad, nuestro cerebro está constantemente expuesto a miles de estímulos que nos mantienen alerta: ruido, luces, publicidad, personas, etc. Incluso cuando estamos en nuestra pieza seguimos atentos a lo que está pasando fuera de ella, en la calle. Esto obliga a que nos queramos desconectar de vez en cuando, y muchos lo hacen en vacaciones ¿Es realmente efectivo? Sí, y mucho. La ciencia comprobó que sobre todo el contacto con la naturaleza provoca importantes transformaciones en el cerebro.

Según los expertos de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, nuestro cerebro se apaga al estar en contacto con la naturaleza, esto vale decir que disminuye notablemente aquellos pensamientos obsesivos y negativos. Para poder comprobarlo, se realizó un experimento: un grupo hizo una caminata una hora y media en un bosque, y otro grupo lo hizo por la ciudad. El resultado fue que los que caminaron por el bosque mostraron una importante reducción en la actividad  de la corteza prefrontal de cerebro, a cargo del pensamiento complejo.

De esta forma quedó demostrado que un pequeño paseo al aire libre tiene efectos directos sobre nuestra actividad cerebral. Luego de esto, tan solo imagina lo que una buenas vacaciones pueden conseguir. No conformes con este experimento, los científicos pidieron a los voluntarios que pasen varios días fuera de la ciudad. Al regresar los analizaron y les hicieron pruebas de creatividad y destreza. Los resultados fueron decidores: su desempeño mejoró en un 50%.